Biológicos en asma: Ciencia de precisión, historias reales
- Amelia Zarauza
- 19 jun 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 días
Dra. Amelia Zarauza
Médica pediatra. Especialista en Alergia e Inmunología.
Subdirectora de la Carrera de Médicos Especialistas en Alergia e Inmunología. UBA.

Respirar sin miedo
El asma nunca es una enfermedad fácil. Vivir con la sensación de falta de aire, con el pecho cerrado y el miedo a una nueva crisis, no lo es en ningún momento de la vida.
Aunque muchos casos son leves o moderados, existen formas de asma grave o de difícil control que no responden adecuadamente a los tratamientos convencionales. Para estas personas, cada día puede implicar un desafío físico, emocional y social.
Hoy, gracias a la medicina de precisión, contamos con nuevas herramientas terapéuticas: los tratamientos biológicos. Y detrás de cada indicación, hay una historia.
Volver a respirar, volver a vivir
A Juan (nombre ficticio) lo vi por primera vez después de haber pasado por tres internaciones en menos de un año. La última fue en terapia intensiva.
A pesar del tratamiento completo con inhaladores de alta dosis, corticoides orales y controles periódicos, su asma seguía mal controlada. Tos persistente, fatiga constante, insomnio, limitaciones para realizar actividad física. Su calidad de vida estaba profundamente afectada.
Tras una evaluación integral desde el enfoque de alergia y medicina respiratoria, iniciamos tratamiento con un biológico indicado para su perfil inflamatorio. El cambio no fue inmediato, pero sí sostenido.
Hoy, Juan realiza actividad física con regularidad, retomó sus proyectos personales y profesionales, y vive con el asma controlada. Respira con libertad. Volvió a conectarse con su vida...“No sabía que se podía vivir sin el miedo constante a no poder respirar… y a volver a tener otra crisis.”, me dijo en una de las últimas consultas.
Ese temor, tan profundamente grabado en la experiencia de muchos pacientes con asma grave, los lleva a evitar actividades físicas, viajes o incluso situaciones emocionales intensas por miedo a desatar una nueva crisis.
Durante años, muchas personas con asma fueron llevadas —por la enfermedad o por las recomendaciones médicas de la época— a una vida de reclusión, de cautela extrema, lejos del movimiento y del esfuerzo. Se los asociaba más con la lectura, el estudio, las actividades tranquilas. Esa evitación no solo limitaba lo físico, sino también lo social, lo emocional y lo vocacional.
Hoy sabemos que la actividad física es parte fundamental del tratamiento y la calidad de vida. Y también sabemos que hay tratamientos que permiten recuperar el control del asma, la confianza y el deseo de vivir con plenitud.
El nombre del paciente ha sido modificado para preservar su identidad. La historia está basada en una experiencia real, compartida con autorización para fines educativos y de concientización.
¿Qué son los biológicos y cuándo se indican?
Son medicamentos diseñados para actuar sobre blancos específicos del sistema inmunológico, como las interleuquinas o la IgE.
A diferencia de los tratamientos convencionales, los biológicos permiten modular la inflamación de tipo 2 que está en la base de muchos casos de asma grave.
Están indicados en pacientes con:
Asma grave no controlada, a pesar de tratamiento con dosis altas de corticoides inhalados y beta agonistas de larga duración.
Evidencia de inflamación tipo 2, como eosinofilia o niveles elevados de IgE.
Exacerbaciones frecuentes, necesidad reiterada de corticoides sistémicos, internaciones o deterioro funcional significativo.
¿Qué beneficios ofrecen?
Disminuyen la frecuencia y severidad de las crisis.
Reducen hospitalizaciones y necesidad de corticoides orales.
Mejoran la función pulmonar y la calidad de vida.
Favorecen un control más sostenido de la enfermedad.
Un cambio de paradigma… con desafíos
Los biológicos no reemplazan al tratamiento habitual del asma, pero sí representan una alternativa innovadora para quienes viven con formas graves o refractarias de la enfermedad.
Son un ejemplo concreto de cómo la medicina de precisión puede transformar no solo marcadores inflamatorios, sino también trayectorias de vida.
Sin embargo, no están exentos de desafíos. Aunque han demostrado eficacia y seguridad en los estudios clínicos que avalaron su aprobación, algunos son medicamentos relativamente nuevos y aún se continúa generando experiencia en su uso a largo plazo, especialmente en nuestra región.
A esto se suma el alto costo y las complejidades en el acceso.
En mi experiencia en el hospital público, tanto pacientes con cobertura como sin ella enfrentan múltiples trabas para poder acceder a estos tratamientos. A menudo es necesario recurrir a gestiones por acción social, solicitudes excepcionales o vías judiciales para garantizar su derecho al tratamiento.
Hablar de biológicos no es “vender una solución mágica”, sino visibilizar los avances disponibles y, al mismo tiempo, reconocer las brechas de acceso y los desafíos del mundo real.
Porque no hay verdadera equidad en salud si los tratamientos innovadores solo están disponibles para unos pocos.
Cada paciente con asma grave tiene una historia. Algunos aún no encontraron la opción terapéutica adecuada. Por eso es tan importante visibilizar los avances, compartir experiencias reales y construir puentes entre la ciencia y la vida cotidiana.
¿Te interesan estos tratamientos? ¿Tuviste experiencias con pacientes que cambiaron su calidad de vida gracias a los biológicos? Me encantaría leerte.
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Dra. Amelia Zarauza
Médica pediatra – Alergia e Inmunología –
Medicina Ambiental
Subdirectora de la Carrera de Especialistas en
Alergia e Inmunología – UBA
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