top of page

La tos que no quería irse

  • Foto del escritor: Amelia Zarauza
    Amelia Zarauza
  • 29 nov 2025
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 2 dic 2025



Portada del cuento ‘La tos que no quería irse’, con una niña corriendo feliz en un parque.


La historia de Maite


Maite tenía siete años y un corazón lleno de ganas.

Le encantaba correr, saltar, jugar a la mancha y participar en todas las clases de deportes.

Sus zapatillas parecían tener alas.

Pero, desde hacía algunas semanas, algo extraño pasaba.


A veces, cuando corría…

aparecía una tos traviesa que la sorprendía en medio del juego.


cof… cof cof…


Al principio solo la molestaba un ratito.

Después, esa tos empezó a acompañarla cada vez que hacía deporte.

Y, lo que era peor, de noche tampoco la dejaba dormir.


Maite se despertaba con la garganta cansada, con el pecho apretado, y escuchando ese ruidito como un silbido…


fiuuuu… fiuuu…


Sus papás estaban preocupados.

Ella también.


Ninguno dormía bien.

Todos estaban agotados.


Una mañana, después de un recreo lleno de tos, Maite decidió que necesitaba respuestas.


—Mamá… —dijo suave—.

Creo que algo pasa en mi pecho.


La mamá la abrazó.


—Vamos a ver a la doctora Amelia. Ella siempre nos ayuda.



La consulta de Maite


El consultorio de la doctora Amelia era cálido y luminoso.

Tenía plantitas, colores suaves y una taza con las letras AZ que Maite siempre miraba con curiosidad.


La doctora las saludó con una sonrisa que parecía un abrazo.


—Hola, Maite. Contame, ¿qué te anda molestando?


Maite respiró hondo.


—Cuando corro… Me agito mucho. Me aparece una tos que me frena. Y a la noche… también toso un montón. A veces siento que me falta el aire…


La mamá agregó:


—También escuchamos un silbidito cuando respira fuerte.


La doctora Amelia asintió, muy atenta, y buscó una hoja en blanco.


—Les quiero mostrar algo —dijo, tomando un marcador—.

Porque entender lo que pasa puede ayudarnos un montón.



 El arbolito bronquial


En la hoja dibujó un tronco recto.


—Esto —explicó— es la tráquea.

Es el camino principal del aire.


Luego abrió el tronco en dos ramas gruesas que bajaban.


—Y estas ramas se llaman bronquios.

Bajan, como si fueran un arbolito al revés.


Después agregó muchas ramitas más finitas.


—Y estas son los bronquiolos.

Son muy delicados.

Cuando están despejados, respirás sin ningún problema.


Maite se acercó, fascinada.


—¿Tengo un arbolito al revés en mi pecho?


La doctora rió con dulzura.


—Sí, uno precioso.

Y cuando este arbolito está contento, el aire entra y sale sin esfuerzo.


Entonces tomó otro color y sombreó las ramitas pequeñas.


—Pero cuando el arbolito se irrita, estas ramitas se ponen más angostas.

El aire entra despacito…

pero sobre todo le cuesta salir.

A veces queda atrapado, como si buscara la salida.


—¡Ese debe ser el silbidito! —dijo Maite, con los ojos grandes.


—Exacto. Y también causa tos, opresión y esa falta de aire cuando corrés o hacés deporte.


La mamá suspiró.


—Ahora entiendo por qué pasa más de noche…


—Sí —respondió la doctora—.

A la noche, cuando el cuerpo descansa, el arbolito puede irritarse más.

Y la tos aparece como una señal: “¡Necesito abrirme otra vez!”


Maite bajó la mirada.


—Yo solo quiero jugar como antes…


La doctora Amelia le tomó la mano, cálida y segura.


—Y vas a poder.

Tu arbolito necesita un poco de ayuda.

Y vos, Maite, sos la capitana de ese arbolito.

Vamos a enseñarte cómo cuidarlo.



El Plan de la Capitana Maite


La doctora dibujó un pequeño cuadro debajo del arbolito y escribió:


El Plan de la Capitana Maite


1. Cuidar a mi arbolito cada mañana y cada noche

— Usar mi budesonida bronquial, una inhalación a la mañana y otra a la noche.

2. Ayudarlo antes del deporte

— Usar mi medicación antes de correr o hacer gimnasia, para que los bronquios no se cierren.

3. Escuchar a mi pecho

— Si siento silbidos, tos fuerte u opresión, aviso a mamá o a un adulto.

4. Respirar lento al empezar a correr

— Le damos tiempo al arbolito a acompañarme.

5. No tener miedo

— Con el tratamiento, mi arbolito puede estar fuerte y tranquilo otra vez.


Maite sonrió, más aliviada.


—Creo que puedo hacerlo.

—Estoy segura —dijo la doctora.



El regreso a la plaza


Esa tarde, Maite volvió a la plaza con sus amigos.


Respiró hondo.

Sintió su arbolito más liviano, como si hubiera más espacio en sus ramitas.


Empezó a correr despacito.


Nada.

Ni un cof.


Corrió un poco más rápido.

El viento le movió la melena.


Y esta vez…

su pecho la acompañó.


—¡Mamá, mirá! —gritó—. ¡Estoy corriendo sin toser!


La mamá la miró con los ojos brillosos.


Maite siguió corriendo, con el arbolito feliz y el corazón contento.



🌿 SECCIÓN PARA FAMILIAS


Asma en la infancia


¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de los bronquios.

Las vías aéreas se vuelven más sensibles y pueden estrecharse, produciendo:


tos persistente

opresión torácica

silbidos (sibilancias)

falta de aire

síntomas nocturnos

molestias al correr, reír o hacer ejercicio


En muchos niños, el asma se presenta principalmente como tos que no se va, especialmente de noche o al jugar o correr.


¿Por qué aparece?

En el asma, los bronquios están inflamados y más sensibles.

Esa inflamación hace que:

  • se hinchen las paredes de los bronquios,

  • produzcan más moco,

  • y se vuelvan más estrechos.


Cuando eso ocurre, el aire entra más despacio y, sobre todo, le cuesta salir, generando atrapamiento de aire.Por eso pueden aparecer:

  • tos persistente,

  • silbidos (sibilancias),

  • sensación de pecho apretado,

  • síntomas durante el ejercicio,

  • e incluso tos al reírse .

    Estos síntomas suelen mejorar con el tratamiento adecuado y con el cuidado diario de las vías respiratorias.


¿Cómo se estudia?

El diagnóstico del asma en la infancia se basa en varios pasos:

1. Historia clínica detallada: El médico pregunta por la tos, los silbidos, los síntomas nocturnos, los episodios repetidos y lo que ocurre al correr o jugar.

2. Examen físico: Se revisa al paciente, se lo ausculta, se evalúa la respiración y se buscan signos de obstrucción bronquial.

3. Estudios de función pulmonar: (cuando la edad lo permite), la espirometría es una prueba sencilla que evalua la función pulmonar

4. Evaluación del patrón de síntomas: Se analiza si la tos aparece de noche, con el ejercicio, durante los resfríos o si persiste por varias semanas.

5. Respuesta al tratamiento: En algunos niños, la mejoría con medicación preventiva ayuda a confirmar el diagnóstico.


¿Cómo se trata?

El objetivo del tratamiento es desinflamar los bronquios, disminuir la tos y los silbidos, y permitir que los niños vivan sin limitaciones.


1. Medicación de control (todos los días)

Su función es desinflamar los bronquios y volverlos menos sensibles.En muchos niños se indica un corticoide inhalado en dosis bajas

Ayuda a:

  • disminuir la tos persistente

  • mejorar la respiración nocturna

  • prevenir síntomas con el ejercicio

  • reducir la frecuenci e intensidad de las crisis


2. Medicación antes del deporte

Si el niño suele toser o silbar al correr, se recomienda usar un broncodilatador antes de la actividad física.


3. Evitar desencadenantes

Algunos factores irritan o inflaman los bronquios:

  • ejercicio muy intenso sin entrar en calor

  • aire frío

  • humo de cigarrillo

  • virus respiratorios

  • risa

  • alergias ambientales (ácaros del polvo, pólenes, hongos de humedad)


4. Plan de acción y seguimiento regular

El plan de acción debe ser indicado por el pediatra o por un especialista en vías respiratorias infantiles (alergología o neumonología pediátrica), según cada caso.Este enfoque integral permite:

  • saber qué hacer ante tos, silbidos o dificultad para respirar

  • cuándo usar la medicación de rescate

  • cuándo consultar

  • cómo actuar ante síntomas nocturnos o limitación para jugar

  • ajustar el tratamiento según la evolución

En algunos casos, el pediatra de cabecera realiza el seguimiento inicial. Pero si los síntomas persisten o aparecen con frecuencia, es útil consultar también con un especialista en vías respiratorias infantiles. La derivación temprana permite un diagnóstico más preciso, ajustar el tratamiento y evitar que el cuadro avance.

Además, es fundamental:

  • adherir al tratamiento diario, incluso cuando el niño está bien

  • concurrir a los controles, para evaluar la eficacia del tratamiento

  • revisar periódicamente el nivel de control del asma


El enfoque recomendado por GINA: “Evaluar – Ajustar – Revisar”

Adaptado para familias:

  • Evaluar: cómo está el niño (tos, noche, ejercicio, juego, calidad de vida).

  • Ajustar: modificar el tratamiento según la respuesta.

  • Revisar: controlar periódicamente si el asma está bien manejada.


¿Cuándo consultar?

  • Tos persistente (de día o de noche)

  • Tos nocturna frecuente

  • Tos o silbidos durante el ejercicio

  • Tos al reírse

  • Episodios repetidos

  • Dificultad para respirar

  • Cansancio o limitación para jugar o hacer actividad física


Recurso recomendado para familias


Guía para Pacientes – GINA (Global Initiative for Asthma)

Guide for People with AsthmaDisponible en: https://ginasthma.org(Válido y legal como referencia educativa. No se reproducen contenidos ni imágenes.


Dra. Amelia Zarauza

Médica Pediatra – Alergia e Inmunología – Medicina Ambiental

Subdirectora de la Carrera de Especialistas en Alergia e Inmunología – UBA

📌 Ecos del Estetoscopio


Comentarios


© 2025 Ecos del Estetoscopio Dra. Amelia Zarauza Todos los derechos reservados
bottom of page